Viejas reglas

 

En un rincón de aquel terreno

yacía un hombre encorvado

escribiendo con trazo firme

sus transparentes reglas. 


No tirar de la cuerda, 

dejar libre los vértices 

tirar derecho al arco 

escribía con figuras. 


Ondulado su cabello, 

se transportaba hasta su boca,

escondiendo entre las ondas 

su arqueada nariz.


En esa frente arrugada 

su preocupación se ampliaba

pues las hormigas circulaban

en el diámetro de su sombra. 


Al compás del cantar de un grillo

susurraba el viejo 

en la base de un sauce

y a la altura de un jilguero.


No equivocarse de ángulo,

siempre apuntar al centro,

insistía con sus reglas 

para su querido nieto. 


Cuando la noche se asomaba

ya sin punta el lápiz 

su figura se perdía 

en el área circundante.


Las hormigas desaparecían 

y el grillo medianamente 

su sonido desdibujaba 

en la noche y a la distancia.


Segmentadas sus líneas 

se perdían en la hoja 

pues la luna llana y blanca

lo espiaba con altura. 


A esa señora de la noche 

una rama del sauce la tapaba 

sin luz y sin punta el lápiz

la cara del viejo se transformó.


Manteniendo su eje 

levantó e irguió su tronco

radio en mano, papel y mate

se fue de aquel sector.


Sin principio ni final 

sus reglas eran reglas 

más para otros son consejos 

que el abuelo le dejó. 



SUYAY 
2023

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